Jonathan Fortun / Institute of International Finance
Enero registró el mayor inicio de año de la serie, con entradas de cartera a mercados emergentes estimadas en 98.800 millones de dólares en la edición de febrero. Bonos y acciones captaron recursos en distintas regiones. Las nuevas emisiones, las condiciones favorables del dólar y la resistencia de los mercados locales de deuda impulsaron la aceleración pese a la incertidumbre geopolítica.
Marcello Estevão · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
El crecimiento mundial de 2026 depende cada vez más de una expansión estadounidense impulsada por la productividad y la inversión en inteligencia artificial. Sin embargo, el mayor producto no se traduce proporcionalmente en empleo. La intensidad de capital, la concentración en semiconductores y las fricciones de política transforman la expansión, mientras la geopolítica influye sobre la confianza y la valoración de activos.
Marcello Estevão · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
La mejora de la capacidad de pago ayuda a explicar la reducción de los diferenciales soberanos emergentes pese a los elevados rendimientos estadounidenses. Balances más sólidos y mejores calificaciones señalan una disminución del riesgo crediticio, más allá de las tasas globales. Conforme madura el rendimiento de las estrategias de carry, el análisis anticipa una posible rotación de entradas hacia emisiones en moneda extranjera.
Jonathan Fortun / Institute of International Finance
Los mercados emergentes cerraron diciembre con entradas de cartera por 36.700 millones de dólares, revirtiendo las salidas de 5.400 millones de noviembre. La deuda concentró la recuperación con 29.400 millones, mientras las acciones recibieron 7.300 millones. Asia y América Latina lideraron el repunte, con una demanda más firme por bonos y una selección todavía cautelosa en renta variable.
Marcello Estevão · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
La dirección del ciclo económico de 2025 resultó más previsible que sus tiempos. Las apuestas recurrentes por una recuperación china se desvanecieron, mientras la resistencia emergente dependió más de fundamentos internos de lo esperado. Europa y Japón atravesaron etapas desiguales que exigieron reevaluaciones. La baja volatilidad y un dólar relativamente acotado persistieron pese a la incertidumbre geopolítica, señalando fuerzas estructurales detrás de los titulares.
Marcello Estevão · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
El balance de 2025 muestra dónde los indicadores habituales ocultaron cambios más profundos. Los aranceles perduraron, pero su transmisión a precios fue desigual; los buenos rendimientos de la deuda emergente complicaron las señales cambiarias. Las reformas internas sostuvieron la resistencia económica, la inteligencia artificial amplió su alcance macroeconómico y las divergencias laborales entre estados cuestionaron la estabilidad aparente de los agregados estadounidenses.
Jonathan Fortun / Institute of International Finance
Las salidas de renta variable llevaron los flujos de cartera emergentes a terreno negativo en noviembre. La edición de diciembre estima salidas netas de 3.900 millones de dólares: las entradas de 15.000 millones en deuda no compensaron los 18.900 millones retirados de acciones. El crédito del Golfo mantuvo una posición relativamente favorable, con diferenciales estrechos y demanda firme pese al retroceso general.
Marcello Estevão · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
La perspectiva de diciembre de 2025 proyecta un crecimiento mundial cercano al 3,1 por ciento en 2026, sostenido por cambios en la composición de la actividad. Los flujos de no residentes retroceden desde su máximo, pero se mantienen cerca de 1,13 billones de dólares. El ahorro chino, las mayores salidas de residentes y los cambios en los saldos de exportadores de materias primas modifican la geografía del capital. La cobertura se amplía de 26 a 37 países.