Sobre este trabajo
El programa de Bolivia con el FMI ha avanzado en la reforma cambiaria y el financiamiento del banco central, pero los precios de los combustibles siguen siendo su prueba política más difícil. Jonathan Fortun analiza cómo la depreciación y los costos de importación han erosionado reformas anteriores de los subsidios. Sostiene que postergar el ajuste puede trasladarlo de los precios a la escasez y vincula esa secuencia con la credibilidad del presupuesto de 2027.