Jonathan Fortun · Robin Brooks / Institute of International Finance
La rápida escalada de la pandemia motivó una nueva revisión a la baja del panorama mundial en marzo de 2020. Jonathan Fortun y Robin Brooks redujeron su previsión de crecimiento por debajo del 1% ante el petróleo más barato, la tensión crediticia y las perturbaciones financieras. Entonces anticipaban recesiones en Estados Unidos, la zona euro y Japón durante el primer semestre, seguidas de recuperación más adelante ese año.
Jonathan Fortun · Sergi Lanau / Institute of International Finance
Los indicadores en tiempo real mostraban una salida excepcionalmente intensa de capital emergente al agravarse la pandemia en marzo de 2020. Jonathan Fortun y Sergi Lanau comparan estos movimientos con crisis mundiales y asiáticas anteriores. Anticipaban pérdidas de reservas y menores déficits corrientes a medida que se reducía el acceso al financiamiento externo.
Jonathan Fortun · Robin Brooks · Ugras Ulku / Institute of International Finance
Las sucesivas expansiones del crédito impulsaban el crecimiento de Turquía mientras debilitaban su equilibrio externo. Jonathan Fortun, Robin Brooks y Ugras Ulku explican cómo el auge de 2017 amplió el déficit corriente antes de la interrupción abrupta del financiamiento externo en 2018, y cómo el nuevo impulso crediticio de comienzos de 2019 volvió a deteriorar esa dinámica. En febrero de 2020 advertían de otra expansión en marcha, con mayores riesgos para la balanza de pagos y beneficios probablemente menores para el crecimiento.
Jonathan Fortun · Robin Brooks / Institute of International Finance
La debilidad de la inversión amenazaba con prolongar la desaceleración emergente en enero de 2020. Jonathan Fortun y Robin Brooks examinan la inversión entre economías emergentes y encuentran un crecimiento agregado cercano a cero. Turquía, Argentina y México mostraban una debilidad especialmente marcada, vinculando el debate sobre estancamiento con la acumulación de capacidad productiva.
Jonathan Fortun · Robin Brooks / Institute of International Finance
El bajo crecimiento de los mercados emergentes reflejaba dos problemas distintos: crisis agudas y una desaceleración más persistente de la inversión. Jonathan Fortun y Robin Brooks distinguen ambos grupos en su evaluación de enero de 2020. Se concentran en México y Sudáfrica, donde la debilidad de la inversión amenazaba con convertir una desaceleración reciente en una restricción estructural al crecimiento.
Jonathan Fortun · Robin Brooks / Institute of International Finance
El desempleo históricamente bajo de Estados Unidos a comienzos de 2020 no había generado una aceleración clara de la inflación subyacente. Al comparar la participación laboral con otras economías avanzadas, el análisis plantea que podía persistir una capacidad laboral ociosa considerable pese a la baja tasa de desempleo. Esa distinción importa para evaluar cuán cerca está la economía de sus límites productivos.
Jonathan Fortun · Robin Brooks / Institute of International Finance
La desaceleración de las economías emergentes tras la crisis financiera mundial fue más intensa que la estadounidense, habitualmente asociada al estancamiento secular. Jonathan Fortun y Robin Brooks relacionan esa debilidad con una inversión contenida y menores precios de materias primas. Su análisis de diciembre de 2019 examina si otros factores, además del ciclo de materias primas, frenaban el crecimiento emergente.
Jonathan Fortun · Robin Brooks / Institute of International Finance
Una corrección de inventarios ofrecía una explicación alternativa para la debilidad manufacturera mundial a finales de 2019. Jonathan Fortun y Robin Brooks atribuyen gran parte de la desaceleración al exceso de existencias, más que a interrupciones de las cadenas de suministro por tensiones comerciales. En diciembre, la mejora de un indicador adelantado sugería que el ajuste de inventarios podía estar llegando a su fin.