Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
La tensión de mercado planteaba dudas sobre el contagio desde Turquía hacia otras economías emergentes en abril de 2021. Robin Brooks y Jonathan Fortun comparan la presión con el episodio de 2013 y sostienen que condiciones iniciales más sólidas limitaban su propagación. Su evaluación de entonces también mantenía el valor de equilibrio estimado de la lira, al prever que condiciones financieras más restrictivas reducirían el déficit externo turco.
Robin Brooks · Jonathan Fortun · Ugras Ulku / Institute of International Finance
La respuesta de la moneda turca a una interrupción del financiamiento externo depende del ajuste de la actividad y del crédito. Robin Brooks, Jonathan Fortun y Ugras Ulku contrastan la recesión y la corrección externa de 2018 con la expansión crediticia que limitó la recuperación de la lira tras el episodio de 2019. En marzo de 2021 esperaban una dinámica más cercana a 2018 y mantenían una estimación de valor de equilibrio de 7,50 liras por dólar.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
El aumento de los rendimientos estadounidenses ya provocaba fuertes salidas emergentes en marzo de 2021. Robin Brooks y Jonathan Fortun distinguen, sin embargo, ese episodio del de 2013: las entradas previas habían sido menores y las cuentas corrientes y tipos de cambio reales estaban mejor posicionados. Esas condiciones iniciales sustentaban su visión de un tropiezo antes que un colapso sistémico.
Jonathan Fortun · Benjamin Hilgenstock · Elina Ribakova / Institute of International Finance
Los indicadores diarios de flujos señalaban fuertes salidas de capital de los mercados emergentes desde comienzos de marzo de 2021, mientras el aumento de las tasas reales estadounidenses a largo plazo presionaba los activos. Jonathan Fortun, Benjamin Hilgenstock y Elina Ribakova observaban tensiones importantes en los mercados locales y mayor resistencia en el crédito emergente. La comparación con el episodio del taper tantrum advertía de posibles presiones adicionales, especialmente donde grandes necesidades de financiamiento público coincidían con mercados internos poco profundos.
Jonathan Fortun · Sergi Lanau / Institute of International Finance
El margen fiscal emergente dependía estrechamente del costo de financiamiento en marzo de 2021. Jonathan Fortun y Sergi Lanau evalúan solvencia y refinanciamiento bajo tasas persistentemente bajas y ante un retorno a tasas mayores. Brasil y Sudáfrica aparecían especialmente vulnerables, con ajustes fiscales necesarios de gran magnitud frente a la experiencia histórica.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
La actualización del modelo cambiario del IIF de marzo de 2021 estimaba una mayor sobrevaloración del dólar pese a su depreciación real efectiva. Robin Brooks y Jonathan Fortun vinculaban el resultado al aumento del déficit corriente estadounidense en un contexto de estímulo fiscal y rápida recuperación. El modelo identificaba una importante subvaloración del renminbi chino, el real brasileño y el rublo ruso, frente a sobrevaloraciones en Argentina y Sudáfrica. Son estimaciones del estudio para 2021, no valoraciones cambiarias actuales.
Robin Brooks · Jonathan Fortun · Ugras Ulku / Institute of International Finance
La desaceleración del crédito ofrecía a Turquía una vía para corregir los desequilibrios externos asociados al consumo a comienzos de 2021. Robin Brooks, Jonathan Fortun y Ugras Ulku vinculan la expansión crediticia del año anterior con pérdidas de reservas y un mayor déficit corriente. Sostienen que evitar una apreciación excesiva de la lira ayudaría a orientar la economía hacia las exportaciones y la inversión.
Jonathan Fortun · Sergi Lanau / Institute of International Finance
Los bajos costos de endeudamiento favorecen la sostenibilidad fiscal, pero no permiten déficits ilimitados. Jonathan Fortun y Sergi Lanau examinan los límites de ese argumento en febrero de 2021: tasas de interés inferiores al crecimiento económico ayudan a la dinámica de la deuda, aunque déficits suficientemente elevados pueden anular esa ventaja. Su análisis sugiere que las tasas bajas podían hacer viables déficits primarios del 3 al 4 por ciento del PIB en economías desarrolladas, sin eliminar las restricciones fiscales.