Cómo el dinero, los sistemas financieros y la política económica moldean la actividad, y cómo medimos las fuerzas que hay detrás.
Un mismo choque financiero puede producir resultados económicos muy distintos. Entender por qué exige mirar más allá de los indicadores agregados y examinar los arreglos monetarios, las instituciones financieras y las decisiones de política que conectan los mercados con la actividad económica. Esa conexión está en el centro de mi trabajo en macroeconomía global.
La medición es parte de la pregunta. La investigación sobre la capacidad ociosa en la zona del euro examina cómo evaluamos el margen de una economía para crecer. Los trabajos sobre derivados, calidad de los préstamos bancarios y valoración cambiaria exploran los canales financieros donde toman forma los riesgos y los incentivos. El análisis de Japón aporta una perspectiva sobre la política monetaria y su contexto internacional.
Estas líneas de trabajo preguntan cómo la arquitectura financiera influye en el ajuste económico. Esta página conecta investigación académica, análisis institucional y conversación pública para seguir una idea entre distintos métodos, mercados y momentos, y volver a la evidencia original.
Robin Brooks · Jonathan Fortun · Ugras Ulku / Institute of International Finance
La respuesta de la moneda turca a una interrupción del financiamiento externo depende del ajuste de la actividad y del crédito. Robin Brooks, Jonathan Fortun y Ugras Ulku contrastan la recesión y la corrección externa de 2018 con la expansión crediticia que limitó la recuperación de la lira tras el episodio de 2019. En marzo de 2021 esperaban una dinámica más cercana a 2018 y mantenían una estimación de valor de equilibrio de 7,50 liras por dólar.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
El aumento de los rendimientos estadounidenses ya provocaba fuertes salidas emergentes en marzo de 2021. Robin Brooks y Jonathan Fortun distinguen, sin embargo, ese episodio del de 2013: las entradas previas habían sido menores y las cuentas corrientes y tipos de cambio reales estaban mejor posicionados. Esas condiciones iniciales sustentaban su visión de un tropiezo antes que un colapso sistémico.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
La actualización del modelo cambiario del IIF de marzo de 2021 estimaba una mayor sobrevaloración del dólar pese a su depreciación real efectiva. Robin Brooks y Jonathan Fortun vinculaban el resultado al aumento del déficit corriente estadounidense en un contexto de estímulo fiscal y rápida recuperación. El modelo identificaba una importante subvaloración del renminbi chino, el real brasileño y el rublo ruso, frente a sobrevaloraciones en Argentina y Sudáfrica. Son estimaciones del estudio para 2021, no valoraciones cambiarias actuales.
Fortun analiza la desaceleración de los flujos emergentes mientras el aumento de los rendimientos estadounidenses y los cambios de asignación redujeron el apetito por riesgo.
Robin Brooks · Jonathan Fortun · Ugras Ulku / Institute of International Finance
La desaceleración del crédito ofrecía a Turquía una vía para corregir los desequilibrios externos asociados al consumo a comienzos de 2021. Robin Brooks, Jonathan Fortun y Ugras Ulku vinculan la expansión crediticia del año anterior con pérdidas de reservas y un mayor déficit corriente. Sostienen que evitar una apreciación excesiva de la lira ayudaría a orientar la economía hacia las exportaciones y la inversión.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
El informe utiliza el empleo de la población en edad laboral principal para evaluar la capacidad ociosa tras la pandemia y contextualizar las estimaciones habituales de brecha del producto.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
Los autores utilizan evidencia de inflación para evaluar la capacidad ociosa en Italia y España, comparan sus estimaciones con las brechas del FMI y destacan la incertidumbre de medición.
Robin Brooks · Jonathan Fortun / Institute of International Finance
Los autores comparan las brechas del producto de Estados Unidos y la eurozona con la inflación subyacente mediante curvas de Phillips, y destacan la incertidumbre al medir la capacidad ociosa.